La Cámara Federal de Apelaciones de Corrientes declaró inadmisible el recurso extraordinario con el que la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) intentaba llegar a la Corte Suprema para obtener reparación institucional por los dichos de una exfuncionaria que comparó a las autoridades del Consejo Superior con el dictador Jorge Rafael Videla.
El 28 de agosto de 2024, durante una sesión ordinaria del Honorable Consejo Superior de la UNNE —el máximo órgano de gobierno de la universidad—, Silvia Matilde Mazza, doctora en Recursos Naturales e ingeniera agrónoma que se había desempeñado durante años como Secretaria General de Ciencia y Técnica del Rectorado, publicó en su cuenta personal de Facebook el registro audiovisual de la sesión con el siguiente comentario: “Que hermosura la democracia en nuestras universidades. Me hace acordar a Videla”. En el hilo de comentarios, agregó que quienes consideraran legítima la resolución de un concurso debatido en esa misma sesión era porque “no conocés los detalles o estás metido en el robo”.
El contexto no era neutro. La sesión había resuelto un concurso administrativo cuya ganadora no era quien sería la nuera de Mazza. La universidad señaló esa vinculación como indisociable del tono y contenido de las expresiones.
La reacción institucional y la demanda
El Consejo Superior convocó a una sesión extraordinaria el 11 de septiembre de 2024 y aprobó la Resolución N.° 788-CS-2024, autorizando al rector Omar Larroza a buscar desagravio institucional por vía legal.
Varios decanos y el propio rector tomaron la palabra para evocar lo que la comparación significaba en términos concretos: la UNNE tiene nombres y apellidos de estudiantes desaparecidos, docentes expulsados e investigadores exiliados durante la última dictadura.
Tras una carta documento sin respuesta satisfactoria, la universidad promovió una demanda civil de daños y perjuicios ante el Juzgado Federal N° 1 de Corrientes —causa FCT 4697/2024— reclamando $5 millones, con afectación específica a la edición y distribución gratuita de la serie «40 Años de Democracia» de la editorial universitaria EUDENE, más la publicación de la sentencia en un diario de circulación nacional.
La misma respuesta
El Juzgado Federal N° 1 rechazó la demanda en junio de 2025 con un argumento técnico que se repetiría en todas las instancias siguientes: la UNNE, como persona jurídica de derecho público, carece de legitimación activa para reclamar por daño moral. Los derechos personalísimos —el honor, los afectos, la memoria— son propios de las personas físicas, no de las instituciones.
Según pudo saber LITIGIO, la Cámara Federal confirmó ese criterio al resolver la apelación. Descartó además la presentación del rector en carácter personal, considerando que alteraba la configuración del proceso una vez “trabada la litis”, expresión que se utiliza cuando el conflicto queda formalmente delimitado.
El último intento fue el recurso extraordinario federal, en el que la universidad argumentó que la sentencia implicaba una interpretación arbitraria del artículo 1741 del Código Civil y Comercial, y que el rechazo a la intervención del rector como tercero interesado vulneraba el derecho de defensa y el acceso a la justicia.
La Cámara lo desestimó el 26 de mayo pasado: el tribunal, compuesto por los jueces Ramón Luis González, Fermín Amado Ceroneli y Mirta Gladis Sotelo, consideró que los agravios no configuraban una cuestión federal que habilitara la intervención de la Corte Suprema, sino una mera discrepancia con la valoración hecha por los jueces de la causa. Las costas fueron impuestas a la UNNE.
La pregunta
La institución no cuestionó públicamente la coherencia técnica de los fallos, sino algo más de fondo. En un comunicado difundido tras conocerse la última resolución, la universidad planteó el dilema en estos términos: ¿puede una institución universitaria pública, cuya comunidad fue literalmente diezmada por la dictadura, quedar sin acceso a la justicia cuando se la compara con el jefe de esa dictadura?
La respuesta judicial, por ahora, es que sí. Que la persona jurídica universidad —aunque sea, en palabras de la propia UNNE, «la sede viva de una memoria colectiva»— no tiene ese camino abierto.
