El presidente Javier Milei aseguró que su gobierno está “haciendo avances como nunca se han hecho” en relación al reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Sin embargo, aclaró que “no depende solo de nosotros”, en declaraciones al streaming Neura, donde volvió a ratificar la posición argentina sobre el archipiélago del Atlántico Sur.
Durante la entrevista, el mandatario sostuvo que la gestión impulsa el reclamo en todos los foros internacionales. “Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia”, afirmó. A la vez, insistió en que el proceso debe manejarse con estrategia. “Hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro”, remarcó.
El jefe de Estado agregó que la Argentina está consiguiendo apoyos internacionales que antes no tenía. Entre ellos mencionó vínculos con países de la región como Chile. También destacó el trabajo del equipo diplomático. En ese punto nombró a Diana Mondino, Gerardo Werthein y Pablo Quirno como actores centrales de la estrategia exterior vinculada al reclamo.
El impacto de la filtración sobre Estados Unidos y el Reino Unido
En paralelo a sus declaraciones, una información de Reuters generó impacto internacional. Se trata de un documento interno del Departamento de Defensa de Estados Unidos que analiza posibles represalias diplomáticas dentro de la OTAN. Entre las medidas evaluadas aparece la revisión del respaldo a las denominadas “posesiones imperiales” europeas.
Dentro de ese listado figuran las Islas Malvinas, junto con Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Estos territorios son administrados por el Reino Unido, aunque reclamados por la Argentina. La filtración sugiere que Washington podría reconsiderar su postura histórica como parte de una estrategia de presión sobre Londres en el actual escenario geopolítico.
Hasta el momento, el Departamento de Estado de Estados Unidos reconoce la administración británica, aunque también admite el reclamo argentino. Sin embargo, el nuevo escenario abre la puerta a eventuales cambios, según el documento citado por medios internacionales.
Reacción británica y tensión diplomática
La publicación del informe provocó una reacción inmediata en el Reino Unido. Medios como The Sun, The Telegraph, Daily Mail, The Independent y The Guardian abordaron el tema con amplia cobertura. En particular, el Daily Mail indicó que el documento también contempla sanciones a otros aliados de la OTAN, como España, por su postura en el conflicto en Medio Oriente.
Desde Londres, The Telegraph interpretó la filtración como una señal de presión de Estados Unidos hacia sus socios europeos. El contexto también expone tensiones entre Washington y el gobierno británico, en un momento en que Donald Trump criticó al primer ministro Keir Starmer por su postura internacional.
En ese marco, la oficina del gobierno británico reiteró que la soberanía de las Islas Malvinas “no está en cuestión”, según consignó la agencia EFE. De esta manera, el tema vuelve a instalarse en la agenda global, en medio de una disputa diplomática que combina intereses geopolíticos y tensiones entre potencias.

