El hecho ocurrió en pleno centro de la capital mendocina. Los agresores destruyeron la persiana de un local de celulares, pero las cámaras de seguridad los siguieron en vivo y fueron interceptados por la policía.
Una insólita escena delictiva tuvo lugar en pleno centro de la ciudad de Mendoza, cuando un hombre y su hijo menor de edad fueron detenidos por saquear un comercio de tecnología.
La dupla familiar planificó el golpe, pero no contó con que estaban siendo registrados por las cámaras de monitoreo urbano, que los siguió en vivo mientras intentaban escapar en un taxi.
El hecho comenzó alrededor de las primeras horas de la madrugada del pasado lunes en un local de accesorios para teléfonos celulares ubicado en la calle Rioja, entre Garibaldi y Catamarca. Tras violentar la persiana metálica del negocio, ambos lograron ingresar con fines de robo.
Sin embargo, el plan comenzó a desmoronarse de inmediato. Al irrumpir en el comercio, se activó de forma automática la alarma silenciosa del comercio, lo que disparó una alerta directa en las frecuencias policiales.

De manera simultánea, los operadores del Centro de Operaciones y Videovigilancia del municipio captaron a través de las cámaras de seguridad a dos personas sospechosas que se alejaban de la zona caminando de manera apresurada por la avenida San Martín.
Al llegar a la intersección con la calle Godoy Cruz, ambos detuvieron un taxi y se subieron con rapidez, creyendo que habían logrado el escape perfecto.
La fuga duró apenas unos minutos. Gracias al seguimiento en tiempo real de las cámaras, las patrullas policiales y los preventores municipales bloquearon el paso del vehículo un par de cuadras más adelante.
Al hacer descender a los pasajeros para identificarlos, los policías se llevaron una sorpresa: se trataba de un padre y su propio hijo menor de edad.
Tras el operativo, el mayor de los delincuentes fue trasladado a la Estación Transitoria de Detenidos y Aprehendidos (ETAD) donde quedó a disposición de la Justicia Penal, mientras que el adolescente fue derivado al Polo Judicial a la espera de que algún familiar se haga cargo de su custodia.
