Con más del 98% del escrutinio avanzado, la diferencia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda continúa siendo reducida
El presidente Gustavo Petro sacudió las redes sociales al publicar un balance preliminar de la segunda vuelta presidencial que sitúa la contienda en un empate técnico entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.
Con el 99,7% del escrutinio avanzado, el candidato de la derecha registra 12.927.006 votos, equivalentes al 49,65%, mientras que el aspirante de izquierda suma 12.681.268 sufragios, que representan el 48,71%. Ante la estrecha diferencia entre ambos resultados, el presidente Gustavo Petro se pronunció sobre el ajustado conteo.
A través de su cuenta oficial en la plataforma X, el mandatario entregó datos basados en lo que denominó un conteo poblacional, advirtiendo que la definición del próximo jefe de Estado se trasladará directamente a los escrutinios oficiales.
“Dato sobre el preconteo contando poblacionalmente. Abelardo 49,3 y Cepeda 49. Vamos a escrutinios”, escribió el mandatario en su red social, anticipando una batalla voto a voto en las comisiones escrutadoras.

Minutos después, el presidente respaldó su denuncia citando reportes internos de los equipos técnicos que vigilan el procesamiento de los datos electorales. En un nuevo post, detalló las fallas que estarían detectando en la plataforma oficial de la Registraduría y reiteró el llamado a congelar la validez de esos votos.
“Informe de testigos digitales. Está subiendo la registraduría formularios E14 sin firmas de jurados. Esas mesas deben ser de inmediato impugnadas es estricto que los formularios vayan firmados por los formularios E14. La votación casi empatada, nadie llega al 50% obliga a esperar los escrutinios. En el último boletín de preconteo van 49% versus 48% (sic)”, denunció Petro en la red social.
Estas afirmaciones encendieron las alarmas en los comandos políticos, ya que los formularios E-14 son las actas oficiales donde los jurados consignan a mano los votos de cada mesa tras el cierre de las urnas. La falta de firmas en estos documentos constituye una falta grave que, según la normativa electoral colombiana, puede viciar la validez de los sufragios allí depositados.

La insistencia del jefe de Estado en no reconocer un triunfo anticipado se apoya en los estrechos porcentajes que arrojan las pantallas informativas de la autoridad electoral, donde ninguno de los dos aspirantes logra cruzar el umbral del 50% de los apoyos. Esta paridad matemática traslada toda la legitimidad del proceso a las comisiones escrutadoras del Consejo Nacional Electoral (CNE).
De la Espriella se impone como presidente electo mientras avanza la etapa clave de escrutinios
Tras el cierre de las urnas y el avance del preconteo de la Registraduría, Abelardo de la Espriella se perfila como el ganador de la segunda vuelta presidencial y es reconocido como presidente electo de Colombia. Sin embargo, el proceso electoral aún continúa con la fase de escrutinios, que es la etapa oficial encargada de definir jurídicamente el resultado final.
En Colombia, el preconteo que se transmite a través de los boletines de la Registraduría tiene un carácter informativo y preliminar, por lo que no es el mecanismo que declara oficialmente un ganador. Después de la jornada de votación, los jurados de mesa realizan el conteo inicial y diligencian los formularios E-14, cuyos datos alimentan los primeros reportes públicos.
La confirmación definitiva llega con los escrutinios, donde las comisiones escrutadoras revisan las actas, verifican posibles inconsistencias y atienden reclamaciones presentadas por los testigos electorales. Solo después de este proceso, el CNE declara oficialmente al presidente electo y entrega la credencial correspondiente, que es lo que busca el presidente Gustavo Petro con sus advertencias.

Las diferencias entre el preconteo y el escrutinio final pueden presentarse por errores humanos en los formularios, correcciones de votos inicialmente clasificados como nulos o ajustes en la digitación de resultados. Por ahora, el país permanece atento a la consolidación oficial, mientras avanzan las celebraciones por parte de la extrema derecha.
