La mudanza no implica un regreso a la monarquía, mientras las diferencias familiares, especialmente con el príncipe William, siguen lejos de estar resueltas.
El príncipe Harry y Meghan Markle se preparan para volver a vivir en Reino Unido junto a sus hijos, Archie y Lilibet, seis años después de dejar el país para instalarse en California. Según informaron medios británicos, la familia se mudará a una residencia privada fuera de Londres y los chicos ya fueron anotados en un colegio británico para comenzar las clases en septiembre.
Pero el regreso abre muchas más preguntas que las relacionadas con una mudanza. ¿Qué harán para ganarse la vida? ¿Volverán a acercarse a la familia real? ¿Cómo será la relación de Harry con su hermano William? ¿Y qué ocurrirá con la seguridad de la familia?
Por ahora, una cosa está clara: volver a Reino Unido no significa volver a ser miembros activos de la realeza.
Harry y Meghan no volverán a ser royals
Cuando Harry y Meghan dejaron sus funciones en 2020, el llamado Acuerdo de Sandringham estableció las condiciones de su salida de la vida institucional. La pareja dejó de ejercer funciones oficiales y pasó a ser económicamente independiente.
Por eso, su regreso no supondrá una reincorporación a la agenda de la Corona. No vivirán en una residencia real, no retomarán funciones oficiales y no recibirán dinero de las arcas públicas por el hecho de instalarse nuevamente en Reino Unido. Reuters confirmó que la pareja continuará como miembro no activo de la familia real, de acuerdo con los términos establecidos en 2020.

Tampoco habrá, al menos por ahora, una fórmula intermedia como la que Harry y Meghan habían buscado al momento de alejarse de la monarquía: ser parte de la familia real y, al mismo tiempo, desarrollar actividades privadas con fines comerciales. Esa posibilidad fue rechazada durante las negociaciones de 2020.
La cuestión económica, entonces, vuelve a quedar en primer plano.
El gran interrogante: ¿de qué vivirán?
Durante estos seis años en Estados Unidos, Harry y Meghan construyeron una nueva vida basada, en buena medida, en sus proyectos comerciales y mediáticos. Firmaron acuerdos con plataformas de entretenimiento, produjeron contenidos y buscaron desarrollar una marca propia alejada de las obligaciones tradicionales de la monarquía.
Meghan, además, se enfocó en su emprendimiento As Ever, enfocado en productos de estilo de vida, mientras que Harry mantuvo sus compromisos vinculados con distintas organizaciones benéficas y con los Invictus Games.
Ahora deberán sostener ese modelo desde Reino Unido.
El cambio también vuelve a poner bajo la lupa el rendimiento de los proyectos que desarrollaron en Estados Unidos. Algunos medios británicos interpretaron el regreso como una posible señal de que su proyecto de vida en California no tuvo el resultado esperado.
Harry puede acercarse a Carlos, pero William es otra historia
El regreso podría favorecer un acercamiento entre Harry y su padre, el rey Carlos III. De hecho, ambos tuvieron en julio un encuentro en Highgrove, después de varios años de distancia, y el monarca habría recibido con satisfacción la posibilidad de tener nuevamente cerca a sus nietos.
Sin embargo, la situación con William es mucho más complicada.

El príncipe de Gales mantiene una relación distante con su hermano después de años de conflictos y de declaraciones públicas de Harry y Meghan sobre la familia real. La entrevista con Oprah Winfrey, la serie de Netflix y, especialmente, la publicación de las memorias de Harry, Spare, expusieron conflictos familiares que hasta entonces se habían mantenido en privado.
Harry también hizo duras afirmaciones sobre Camilla y contó detalles de su relación con William, incluida una pelea entre ambos.
Por eso, aunque Carlos pueda estar dispuesto a darle una nueva oportunidad a su hijo, no necesariamente ocurrirá lo mismo con el heredero al trono. Un fotógrafo especializado en la familia real citado por medios británicos consideró que William necesitaría hacer un enorme esfuerzo de perdón para recomponer el vínculo.
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La distancia entre los hermanos es tal que algunos especialistas advierten incluso sobre el riesgo de que el regreso termine creando una suerte de “dos cortes”: la de William, futuro rey, y la de Harry, nuevamente instalado en Reino Unido pero fuera de la estructura oficial de la monarquía.
Así, el acercamiento entre Harry y Carlos no necesariamente implica una reconciliación familiar completa. William parece ser, por ahora, el vínculo más difícil de reconstruir.
La seguridad, otro problema sin resolver
La seguridad de Harry, Meghan y sus hijos es otro de los grandes interrogantes.
Harry perdió una batalla judicial relacionada con el nivel de protección policial que recibe cuando está en Reino Unido después de dejar de ser miembro activo de la familia real. Por eso, durante los últimos años expresó preocupación por llevar a sus hijos al país.

Ahora la familia volverá a instalarse allí, pero todavía no se conocen públicamente todos los detalles sobre su esquema de seguridad. El primer ministro británico Andy Burnham evitó confirmar si el Estado financiará su protección y calificó el asunto como privado.
La situación será especialmente relevante porque los duques de Sussex han insistido en su deseo de mantener la privacidad de Archie y Lilibet.
Una nueva vida entre lo privado y lo público
El regreso también obligará a Harry y Meghan a encontrar un nuevo equilibrio. Ambos aseguran buscar una vida más privada para sus hijos, pero durante sus años en California también desarrollaron una fuerte presencia mediática y comercial.
Meghan podría continuar con As Ever y eventualmente volver a participar del circuito de eventos británicos, mientras Harry mantiene sus compromisos benéficos. El príncipe tiene previsto regresar al país en septiembre para participar de actividades vinculadas con WellChild y los Invictus Games.

La gran diferencia será que ahora lo harán desde Reino Unido, mucho más cerca de la familia de la que se alejaron en 2020.
Seis años después de la llamada “Megxit”, Harry y Meghan vuelven al Reino Unido. Pero, al menos por ahora, vuelven como una familia independiente de la Corona, con sus propios negocios, sus propias reglas y una relación con los Windsor que todavía está muy lejos de haber recuperado la normalidad.
