La compañía podría arrendar los procesadores Grace Blackwell instalados en centros de datos de cinco estados estadounidenses
Amazon planea transferir unos USD 8.000 millones en chips avanzados de Nvidia a un vehículo financiero externo para sacarlos de su balance y después alquilarlos de vuelta, informó el Financial Times citando a personas con conocimiento directo de las conversaciones.
La operación involucra miles de procesadores Grace Blackwell de Nvidia, ya instalados en más de una docena de centros de datos de Amazon en Estados Unidos, repartidos en cinco estados que incluyen Nevada y Virginia, según Reuters.
Bajo la estructura propuesta, esos chips pasarían a un vehículo de propósito específico que tomaría deuda de inversores externos para financiar la compra, mientras Amazon arrienda el mismo hardware y sigue usándolo en sus operaciones de nube.
La compañía ofrecería a los inversores una participación accionaria de hasta el 10% en ese vehículo, sin quedarse con ninguna tenencia propia, de acuerdo con lo publicado por Yahoo Finance. Ni Amazon ni Nvidia respondieron a los pedidos de comentario de la prensa fuera del horario laboral.
Cómo funcionaría el esquema financiero
Si el vehículo obtiene una calificación crediticia de grado de inversión, podría sumar como inversores a aseguradoras y fondos de pensión, inversores institucionales que suelen evitar activos de mayor riesgo.
El mecanismo no es nuevo en otras industrias: las aerolíneas financian flotas de aviones con esquemas similares desde hace décadas. La diferencia es que los chips de inteligencia artificial se deprecian mucho más rápido que un avión y que, en este caso, una sola operación alcanza los USD 8.000 millones en hardware.
Amazon proyecta este año un gasto de capital superior a los USD 200.000 millones, en gran parte destinado a Amazon Web Services para comprar chips y construir centros de datos, de acuerdo con cifras citadas por Yahoo Finance y TipRanks.
Por qué es una tendencia entre las grandes tecnológicas
El caso de Amazon se suma a un movimiento más amplio entre los gigantes de la nube para financiar la expansión de infraestructura de inteligencia artificial sin cargar todo el costo en su propio balance.
Nvidia anunció en agosto una alianza con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR para construir una plataforma que busca atraer más de USD 500.000 millones en capital de terceros destinados a infraestructura de inteligencia artificial.
Otras compañías del sector, como CoreWeave, ya recurrieron a esquemas de deuda respaldados por sus propios procesadores gráficos para financiar la compra de hardware, en una industria donde los semiconductores empiezan a tratarse como un activo financiero más, similar a un inmueble o una aeronave.
La negociación de Amazon sigue en etapa de conversaciones y no hay un acuerdo cerrado, aclaró el Financial Times. Una eventual confirmación oficial de la compañía o de Nvidia marcará el próximo paso de una negociación que, de concretarse, serviría de modelo para el resto de las empresas que compiten por capacidad de cómputo.

Cuáles son los desafíos que tendrán los inversores
El desafío para los inversores será calcular cuánto valor conservarán los procesadores durante la vigencia de los contratos. Nvidia renueva con rapidez sus plataformas de inteligencia artificial y cada generación eleva la capacidad de cálculo, una dinámica que puede reducir el atractivo comercial del hardware anterior. Por eso, la tasa de interés de la deuda y las garantías exigidas al vehículo serán determinantes para cerrar la transacción.
Asimismo, la estructura trasladaría una parte del riesgo de depreciación a los financiadores, aunque Amazon mantendría la obligación de pagar por el uso de los dispositivos. El resultado dependerá de la demanda de capacidad de cómputo de AWS y de la posibilidad de alquilar esos procesadores a clientes corporativos durante varios años.
En paralelo, cualquier cambio en los precios de los servicios de nube o en el ritmo de adopción de modelos de IA podría alterar los ingresos que respaldarían el acuerdo. Esa evaluación explica por qué la calificación crediticia del vehículo será un punto central de las conversaciones.
