El horario de la última comida del día puede influir en la digestión, la calidad del sueño y los niveles de energía del organismo al día siguiente.
Cuando se habla de alimentación saludable, la mayoría de las personas suele enfocarse en qué comer. Sin embargo, cada vez más especialistas remarcan que el horario en el que se realizan las comidas también tiene un impacto importante en el funcionamiento del organismo. En ese contexto, muchos nutricionistas coinciden en que cenar demasiado tarde no es el hábito más recomendable.
La principal sugerencia es dejar pasar entre dos y tres horas entre la cena y el momento de acostarse. Según explican los expertos, este margen le permite al cuerpo avanzar con la digestión antes de iniciar el descanso nocturno, algo que puede favorecer tanto el sueño como el bienestar general.

Por qué recomiendan cenar más temprano
Uno de los principales motivos tiene que ver con la digestión. Cuando una persona se acuesta inmediatamente después de comer, el organismo todavía está trabajando para procesar los alimentos, lo que puede generar molestias como pesadez, hinchazón, acidez o reflujo.
Además, durante la noche el metabolismo reduce naturalmente parte de su actividad, por lo que las comidas abundantes o muy tardías suelen resultar más difíciles de digerir. Esto puede afectar la calidad del descanso y provocar que el sueño sea menos profundo o reparador.
Otro aspecto que destacan los especialistas es que las cenas tardías suelen estar asociadas a elecciones alimentarias menos saludables, como comidas ultraprocesadas, snacks o porciones excesivas, especialmente después de jornadas largas o estresantes.
Qué dicen los especialistas
El experto en sueño Matthew Walker señaló en distintas oportunidades que los horarios irregulares de comida y descanso pueden interferir con los ritmos biológicos naturales del cuerpo.
Por su parte, la nutricionista deportiva Nancy Clark explicó que comer demasiado cerca de la hora de dormir puede afectar tanto la calidad del sueño como la sensación de energía durante el día siguiente.
Aunque los especialistas aclaran que no existe una única hora ideal para cenar, sí coinciden en la importancia de mantener cierta regularidad y evitar que la última comida del día ocurra justo antes de acostarse.
Los hábitos que suelen recomendar los nutricionistas
Para favorecer una mejor digestión y descanso, los expertos suelen aconsejar:
- Cenar entre dos y tres horas antes de ir a dormir.
- Evitar comidas muy abundantes durante la noche.
- Reducir el consumo de cafeína en las horas previas al descanso.
- Mantener horarios regulares para las comidas.
- Priorizar preparaciones livianas y equilibradas.
- No acostarse inmediatamente después de cenar.
