Una familia de Moreno denunció que fue interrogada a golpes tras una confusión de la Policía Bonaerense con dos cadáveres

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Las identidades de dos hombres fallecidos el mismo día fueron intercambiadas en la morgue policial de Moreno-General Rodríguez. Pero la investigación de estas muertes tuvo más errores, y una de las familias padeció más violencia institucional aún.

Adolfo Brizuela tenía 56 años y murió en la precaria casilla que habitaba, en el municipio de Moreno. Cuando su cuerpo fue llevado a la morgue policial de Moreno-General Rodríguez, para ser sometido a pericias, su cuerpo fue confundido con el de un hombre que había muerto el mismo día.

El equívoco, que se investiga tanto en el fuero penal como en la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, llevó a que Brizuela fuera despedido e inhumado como Pedro Peñalver, un veterano de Malvinas. Pero esta trama tuvo más errores, que desencadenaron más violencia institucional contra la humilde familia Brizuela, según reconstruyó una investigación de Telenoche.

Unos días después de la muerte de Adolfo Brizuela, su esposa y sus hijos —de entre 11 y 21 años—, que aún esperaban que les entregaran el cuerpo para poder despedirlo, fueron visitados por un grupo de efectivos de la Departamental de Seguridad de Moreno de la Policía Bonaerense, que buscaban a los culpables de un supuesto homicidio: inexplicablemente los acusaban a ellos de haber “ahorcado” a su propio padre, cuando, en realidad, él había muerto de un paro cardíaco. La familia no entendía nada.

Detrás de este operativo policial —se sabría después— había dos errores investigativos: uno con las identidades y otro con la hipótesis sobre una de estas muertes. Es que el cuerpo del otro hombre, que murió también en su domicilio, presentaba una lesión en el cuello. Entonces, durante la pesquisa, se sospechó inicialmente de un homicidio (luego descartado por los investigadores). Pero, como las identidades ya estaban cruzadas, se dirigieron a buscar culpables del supuesto crimen de Peñalver en el domicilio de los Brizuela.

Tres de sus hijos contaron en una entrevista con Telenoche que ese operativo, ocurrido días después de la muerte de su papá, fue virulento. Incluyó insultos, “bifes”, piñas y empujones contra la pared por parte de funcionarios policiales, que los presionaban para confesar que ellos habían “ahorcado a Adolfo Brizuela”, su papá.

Alejandro (19), contó: “A mí me dicen, ‘Poné las manos atrás, si te resistís te recago a trompadas’Le dije, oficial, ‘¿me explica lo que pasó?’. Y él me decía: ‘Vos sabés lo que pasó’. Me acusaban de que había matado a mi papá: que yo lo ahorqué”. Su hermano (16) contó: “A mí me dijeron, ‘Vení acá’, y me dieron contra la pared. Me dijeron: ‘Vos sabés lo que pasó, a tu papá lo mataron. ¡Andá a declarar!’, y me dieron un bife”. También contaron a Telenoche que, como parte de las presiones, les dijeron que se iban a “pudrir en la cárcel” y que les iban a “arrancar las uñas” si no confesaban el hecho que les atribuían.

Durante la entrevista, los hermanos Brizuela contaron que tres de ellos (de 16, 19 y 21 años), y también su mamá, fueron trasladados en patrullero desde la casilla hasta la comisaría 4ta de Moreno (Cuartel V); algunos, esposados. Y que en esa dependencia permanecieron varias horas, algunos fueron encerrados “en buzón” (celda de aislamiento) y nuevamente interrogados, según detallaron a Telenoche.

Unas cinco horas después, según el relato de esta familia, fueron liberados. En plena noche, tuvieron que volver caminando hasta la insegura casilla que habitan, situada en un descampado de Moreno, donde no tienen asfalto, ni agua corriente, ni abrigo. Hicieron más de 40 minutos a pie, atemorizados y confundidos con lo vivido.

Con el paso de los días, las autoridades siguieron sin entregarles el cuerpo de su papá -que había muerto de un paro cardíaco- para que pudieran despedirlo. Les explicaban que aún era objeto de pericias, o que había un problema con su documentación.

La verdad era otra. Según reconstruyó Telenoche, desde su muerte, el 3 de agosto, el cuerpo de Adolfo transitó por diversos lugares y situaciones. Fue entregado con otro nombre, velado por otra familia y por los excombatientes (con sus honores) y luego enterrado en un cementerio municipal de Berazategui. Días después, el 11 de agosto, atravesó un proceso de exhumación, ordenado por la justicia para inhumar en ese campo santo al verdadero excombatiente. Luego de esto, el cuerpo de Adolfo volvió a la morgue, donde siguieron pasando los días, sin que su viuda y sus hijos supieran nada de esta historia.

A ellos no los participaron en la exhumación. Y recién muchos días después de esta instancia, que ordenó parcialmente la situación, les devolvieron el cuerpo de quien en vida fue Adolfo. Asombrosamente, según contaron a Telenoche, ni siquiera en ese momento les blanquearon el derrotero que había atravesado su papá. De toda esta historia se enteraron, 17 días después, por Telenoche.

La Justicia no le dio respuestas a la familia de Adolfo Brizuela. (Foto: Telenoche).
La Justicia no le dio respuestas a la familia de Adolfo Brizuela. (Foto: Telenoche).

Siento impotencia, bronca al mismo tiempo, porque no nos explicaron nada”, expresó una de las hijas de Brizuela (17 años), en diálogo con los periodistas de Telenoche. “No nos contaron eso”, agregó uno de sus hermanos. “Jamás nos dijeron nada. Sin palabras”, dijo otro de estos adolescentes.

Nadie les pidió disculpas por el velorio y entierro erróneo, ni tampoco por el virulento procedimiento en función de una hipótesis penal. En la comisaría 4ta de Moreno, además, se habrían quedado con dos de sus teléfonos celulares, hasta hoy, según contaron los adolescentes en la entrevista.

La historia, por ahora, forma parte de tres expedientes vinculados entre sí, que tramitan en la UFI N°3 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, a cargo de la fiscal Luisa Pontecorvo. En estas causas se investigan tanto las circunstancias de las dos muertes, como la presunta negligencia en la morgue de la Superintendencia de Policía Científica, de donde el cuerpo de Adolfo salió con otra identidad. Esto último también se investiga en Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense.

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