Según analistas, el gigante tecnológico baraja opciones para no subir los precios en toda la serie de teléfonos. ¿Por qué es clave la cantidad de memoria?
La semana pasada, Apple confirmó aumentos en diferentes productos de su catálogo, una movida que afectó a las computadoras MacBook y tablets iPad. Los iPhone se salvaron, solo por el momento.
Los incrementos en los teléfonos de la marca se verían reflejados en septiembre, cuando se anuncie la serie 18 y el primer iPhone plegable. Sin embargo, nuevos informes señalan que la compañía de la manzana mordida probaría una estrategia para mantener el precio, al menos, de su modelo más básico. La clave del supuesto plan es una extraña configuración de memoria RAM.
¿Qué haría Apple para mantener el precio del iPhone 18 básico?
Un reporte del analista Ming-Chi Kuo, especializado en las novedades de Apple, da cuenta de la maniobra que seguiría el fabricante para no aplicar un aumento en el modelo base de su próxima serie de smartphones. Según el especialista, el iPhone 18 más accesible llegaría con 9GB de RAM, una cifra inusual. Para esto, ese dispositivo tendría 6 chips de 1,5GB de RAM cada uno.
Por su parte, los iPhone 18 Pro y Pro Max, además del plegable —que se llamaría Ultra— tendrían 12GB de RAM.

Con este plan, Apple mejoraría esa especificación en el modelo básico, sin la necesidad de aumentar el precio en comparación con el ejemplar más económico de la serie iPhone 17.
“Con 9GB de memoria RAM, Apple realmente haría honor al título de ‘maestro del cuchillo”, señala la publicación 36Kr en referencia a este singular recorte que haría el fabricante estadounidense.
¿Por qué el RAM es clave en esta movida?
Tal como explicamos anteriormente en TN Tecno, los aumentos que anunció Apple responden a una variable que también tiene en vilo a otras compañías del sector: las limitaciones en el suministro de componentes de memoria, que derivó en un encarecimiento.
“Desafortunadamente, los aumentos de precio son inevitables”, dijo Tim Cook, el saliente CEO de Apple. “Hicimos todo lo posible para mitigar los enormes aumentos que se nos están trasladando, y hemos intentado proteger a nuestros clientes (…) pero la situación se ha vuelto insostenible. Es un desafío sin precedentes”, aseguró.

Cook hizo foco en el mercado RAM. “Hay menos oferta en un momento en que los consumidores demandan dispositivos y los fabricantes de memoria están trasladando enormes aumentos de precios. Definitivamente necesitamos que los precios y la oferta de memoria vuelvan a niveles razonables para los productos de consumo. Esa es la clave”, señaló.
La crisis del RAM es un fenómeno global que no solo afecta a la producción de esos componentes, sino también a los de memoria en general. También conocida con nombres resonantes como “RAMmagedón” y “RAMpocalipsis”, radica en una escasez global en la cadena de suministro. A diferencia de situaciones críticas que atravesó la industria en el pasado, en este caso el trance no se debe a escasez de materiales o cierres de fábricas, sino a notables cambios en el mercado.
Simplificando, podemos decir que la culpable es la inteligencia artificial. El boom protagonizado por esas tecnologías trajo consigo una alta demanda por parte de empresas que desarrollan IA y de los centros de datos, que necesitan grandes cantidades de memoria y procesamiento.
Así, los fabricantes que desarrollan esos componentes enfocaron su producción en los tipos de memoria específicos que requiere la inteligencia artificial. Al destinar los esfuerzos a ese ámbito, la producción de RAM se contrajo. Así, el mercado repite una de sus máximas: menor oferta, más demanda y aumento en los precios.
