La modelo comenzó a recordar lo ocurrido durante las casi 48 horas que pasó con el exdiputado. Su abogado aseguró que todavía se encuentra en estado de shock y que aportó nuevos datos que ahora serán analizados por la Justicia.
Mientras la Justicia intenta reconstruir qué ocurrió durante las casi 48 horas que Candela Arizaga pasó junto a Facundo Moyano en un departamento del barrio porteño de Belgrano, comenzaron a aparecer nuevos elementos en la causa.
En Mediodía Noticias, los periodistas Sebastián Domenech e Ignacio González Prieto revelaron que el expediente sumó una nueva pista a partir del relato de la joven: la mención de un supuesto dealer conocido con el apodo de “Pinocho”, cuya presunta participación durante esas horas ahora forma parte de la investigación.
Según explicaron en el programa, el nombre surgió durante las conversaciones que Arizaga mantuvo con su abogado, Diego Sorto, luego de haber recibido el alta médica. El letrado aseguró que la joven todavía atraviesa un fuerte impacto emocional y que recién ahora comenzó a reconstruir, de manera fragmentada, lo que recuerda.

Sorto contó que pasó cerca de tres horas reunido con su clienta junto a familiares y una amiga para intentar ordenar la secuencia de los hechos. “Estuve tres horas con ella durante toda la tarde tratando de recordar las dos noches, los dos días esos que pasó”, relató en declaraciones televisivas.
De acuerdo con esa reconstrucción, todo comenzó el domingo 2 de agosto. Después de asistir junto a Moyano al partido entre River Plate y Rosario Central, ambos fueron al departamento del exdiputado. La investigación ya estableció que durante el encuentro hubo consumo de cocaína, aunque todavía intenta determinar qué ocurrió hasta la madrugada del martes, cuando Arizaga salió corriendo del edificio semidesnuda y descalza.
Por otro lado, en diálogo con Lam, el abogado aseguró que su clienta le manifestó que en determinado momento no se sintió bien dentro del departamento. “En un momento sentí miedo, me escapé”, resumió Sorto al transmitir las palabras de la joven.
En ese contexto fue cuando apareció un nuevo nombre. Según el abogado, Arizaga mencionó a un hombre apodado como “Pinocho”, quien, de acuerdo con su relato, habría sido convocado por Moyano para suministrar droga durante el encuentro. El letrado evitó identificarlo y señaló que será la fiscalía la encargada de verificar esa información. “Hay un montón de situaciones que el fiscal va a tener que escuchar”, sostuvo.
Respecto del estado de salud de la modelo, Sorto explicó que presentaba heridas en la planta de los pies por haber escapado descalza y un golpe en una rodilla producto de una caída durante la corrida. Esas lesiones coinciden con las primeras pericias realizadas por la médica legista, que únicamente constató un raspón en esa zona.
El abogado aclaró que, hasta el momento, no existen evidencias de una agresión física por parte de Moyano. También indicó que la joven todavía no se encuentra en condiciones de brindar un relato completamente ordenado. “Por momentos te asevera cosas y después las cambia”, explicó.

Además, sostuvo que la familia y el entorno de Arizaga aseguran que ella no consumía drogas antes de iniciar su relación con Moyano, a principios de este año.
La causa continúa bajo investigación en la Unidad de Flagrancia Norte. En su declaración indagatoria, Moyano negó haber ejercido violencia sobre su pareja y aseguró que nunca le impidió salir del departamento.
“Mi vínculo con Candela siempre fue amoroso y afectivo. Nunca hubo ningún tipo de tensión y mucho menos agresión física o verbal. Tampoco hubo impedimento para que saliera o entrara del departamento”, afirmó el exdiputado ante la Justicia.
Por su parte, cuando fue asistida en el Hospital Pirovano, Arizaga declaró ante efectivos policiales que el episodio había sido consecuencia del consumo de drogas y sostuvo que Moyano “no le hizo nada” y “no le pegó”. Ahora, con los nuevos detalles aportados a través de su abogado, la fiscalía deberá determinar cómo encajan esas distintas versiones en la reconstrucción de los hechos.
