Luciana Zambrano, artesana jujeña y fundadora de Fortuna Tomasa, aprendió a tejer con sus abuelas y transformó el crochet en piezas que rescatan la historia argentina.
Con el Mundial 2026 como protagonista, muchas marcas encontraron en la selección una fuente de inspiración para sus colecciones. La jujeña Luciana Zambrano eligió un camino diferente: transformar el crochet en piezas de autor que combinan fútbol, historia e identidad argentina. Detrás de Fortuna Tomasa, su marca registrada, hay una historia que empezó mucho antes de que el celeste y blanco se convirtieran en tendencia.
La pasión por este deporte entró a su vida de la mano de su papá, jugador de la Liga Jujeña. “Yo llego al fútbol por amor a mi papá”, cuenta. A los 15 años, cuando sentía que entre ellos faltaba diálogo, encontró en la cancha un punto de encuentro. Empezó a acompañarlo, siguió de cerca a Gimnasia de Jujuy y descubrió una pasión que todavía conserva.

El tejido, en cambio, nació en su infancia. El nombre de su marca une a las dos mujeres que marcaron ese camino: su abuela paterna, Fortunata Herrera, y su abuela materna, Tomasa Burgos. De la primera heredó las agujas, y de Tomasa heredó el crochet. “La perdí cuando tenía ocho años, pero todavía la recuerdo sentada con sus polleras largas tejiendo. Ella no sabía leer ni escribir, pero miraba una revista y entendía perfectamente los diagramas”, recuerda.

Más tarde, su mamá empezó a asistir a clases nocturnas para aprender a tejer y la llevaba con ella. Así empezó a hacer ropa para sus muñecas, prendas que todavía conserva.

Durante años tejió por hobby. Recién en 2013 comenzó a crear las primeras iezas para vender, impulsada por dos amigas. Pero fue durante la pandemia cuando decidió darle un rumbo definitivo a su trabajo. Empezó a investigar hechos y personajes de la historia argentina para convertirlos en broches patrios, rosarios, mantos y accesorios donde cada pieza cuenta una historia y lleva su correspondiente certificado de autenticidad.


“Siempre digo que la pieza me llama y recién ahí empieza la investigación”, explica. Esa búsqueda también la llevó a ser especialmente cuidadosa con la autoría. Cuando utilizó patrones creados por otros diseñadores, siempre los acreditó, y hoy desarrolla sus propias construcciones textiles, protegidas como diseños de autor.


Del Mundial al museo de Messi y el homenaje a Antonela
En pleno furor mundialista, una de las creaciones que más repercusión tuvo fueron sus mini camisetas tejidas al crochet, inspiradas en la camiseta argentina del primer Mundial de 1930. La pieza alcanzó un reconocimiento inesperado: hoy forma parte del museo Top, en la sala dedicada a Lionel Messi. “Para mí fue un orgullo”, dice.


Pero su proyecto más ambicioso nació de otra imagen que la marcó durante Qatar 2022. Mientras pensaba qué crear alrededor de la Copa del Mundo, volvió una y otra vez a la foto de Antonela Roccuzzo levantando el trofeo.

En ese proceso descubrió que el protocolo establece que solo los campeones y determinadas autoridades pueden tocar la Copa. “Cuando llegué al protocolo y vi eso, automáticamente recordé la foto de Antonela. Ahí entendí que esta pieza tenía que nacer en honor a las mujeres”, cuenta.

Así nació Silueta Mundial, una cartera-escultura tejida al crochet que reproduce la silueta del trofeo única en el mundo. Para desarrollarla investigó durante semanas la historia de la copa diseñada por Silvio Gazzaniga, sus proporciones y su estructura. El objetivo era lograr una pieza completamente original.

“Quería hacer algo mío”, resume. El resultado fue una cartera confeccionada con hilado producido por emprendedores argentinos (solo la parte verde del diseño es importada) y pensada más como una obra de diseño que como un accesorio comercial.
“Quiero que llegue a Antonela porque nació realmente para ella y para todas las mujeres de los jugadores. Son ese sostén invisible que nadie ve”, afirma.

Hoy, además de trabajar desde Jujuy junto a un pequeño equipo integrado por mujeres, Luciana continúa desarrollando piezas donde el diseño dialoga con la historia. Porque para ella, cada creación tiene un propósito que va más allá de la moda: “No tan solo estás comprando una pieza artesanal, sino que te estás llevando un poquito de historia”.
