Las reservas brutas cerraron en USD 26.441 millones. En el segmento paralelo, los dólares coquetean con los 1.300 pesos.
El gobierno se deshace en la difusión de rumores optimistas sobre un inminente acuerdo con el FMI, que la prensa amigo replica obediente, pero no logran ablandar al mercado que sigue apostando al dólar.
El Banco Central quemó este martes otros USD 109 millones para contener el tipo de cambio oficial, y las reservas brutas cayeron USD 200 millones, ubicándose en USD 26.441 millones. En el segmento paralelo, el blue y los dólares financieros se dispararon. El blue se comercializó en $1295 al igual que el dólar MEP en tanto el CCL cerró en $1298.
En paralelo, el INDEC dió a conocer los datos de turismo. Entre enero y febrero, los argentinos se gastaron USD 1.400 millones en el exterior. Casi un millón y medio de argentinos fueron a Brasil. Gracias al dólar barato de Milei y Caputo el turismo receptivo bajó un 30,7%, y la cifra de quienes salieron del país se disparó un 74,2%.
Todos datos malos para las reservas. Según los economistas, con un nivel en torno USD 27.000 millones, la devaluación implicita para levantar el cepo se ubicaba en el 40%. Un problema que se agrava con el drenaje de divisas.
«¿Cual es el límite de reservas negativas que puede acumular el Banco Central? ¿Hasta que punto puede seguir vendiendo billetes en el segmento oficial?», preguntó LPO a un alto ejecutivo de uno de los bancos más importantes. «Hasta que la gente se avive y vaya a buscar sus depósitos», respondió el banquero.
La gravedad es tal, que a medida que corre el reloj y los fondos frescos no llegan, la preocupación del gobierno se hace cada vez mas nítida. «El principal argumento para recapitalizar el BCRA es MORAL», posteó redes sociales el titular del BICE, Felipe Nuñez, que es en los hechos el ghost writer del Twitter de Caputo, como reveló LPO. El argumento fue replicado por toda la comunidad Anker, la consultora de Caputo y Bausili.
Este martes, las versiones agitadas por el Palacio de Hacienda alertaban sobre una reunión informal del directorio del FMI para tratar el caso argentino. Lo notable es que hasta ahora el organismo no se ha movido un centímetro de la fórmula que aplica a Milei: elogios públicos y pie de plomo para aprobar nuevos créditos.